“¿Qué quieren entonces los sacerdotes?: AMLO
Primero los agrede y ahora los llama manipulados porque dice que los adversarios echaron mano de la Iglesia.

Por Rodolfo Franco
Le decía yo que grabara muy bien esta fecha; 20 de junio del año 2022, porque se trata de la fecha que marca el punto de inflexión en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuando dos sacerdotes Jesuitas fueron asesinados en la Sierra de Chihuahua. El desprecio por la muerte de los sacerdotes lo mostró al día siguiente martes 21 en su conferencia de palacio cuando manifestó: “La información que tenemos hasta ahora, hasta las cinco de la mañana, es que entraron a la iglesia de Urique persiguiendo a una persona, lo asesinaron, salieron los sacerdotes y al parecer también ellos fueron asesinados. Estamos ahora atendiendo este asunto…… Es una zona de bastante presencia de la delincuencia organizada” remataba el presidente tratando de decir o dando a entender que para que se fueron a meter ahí los clérigos.
Ese mismo día los Obispos de México emitieron un mensaje por los acontecimientos de violencia expresando; “Queda demostrado que se están rebasando todos los límites de la violencia y del respeto humano, al atentar contra un hombre de Dios, y al atacar a otro dentro del templo del Señor, el cual merece todo nuestro respeto”.
El miércoles 22 cuando ya estaba aceptado por el presidente el asesinato de los Jesuitas, se fue a ‘macanear’, es decir a jugar béisbol, como si no pasara nada, recibiendo una andanada de descalificaciones, entre ellas la de Javier Lozano, ex titular de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social que en su cuenta de Twitter le llamó huevón; “Y lo que nos faltaba. Este grandísimo huevón, que despacha como presidente, en medio de una grave crisis de inseguridad y violencia, de estancamiento económico y con repunte en COVID, se da el lujo de ir a “macanear” mientras al país se lo carga el payaso”. Así expresaba el presidente su indolencia ante el dolor de la comunidad religiosa, jugando béisbol cuando el país se estaba desangrando.
El jueves 23 se volvieron a expresaron los obispos de México mediante un mensaje enviado por el Arzobispo de Monterrey Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en el mensaje de cuartilla y un cuarto destacaron que ante la gravedad de los hechos, hacen un llamado al Gobierno Federal, expresaron que es tiempo de revisar las estrategias de seguridad que están fracasando. Dijeron que es tiempo de escuchar a la ciudadanía, no es útil negar la realidad y que escucharlos no hace débil a nadie, al contrario, fortalece la Nación.
El lunes 27 el presidente reviró encolerizado y dijo “..nuestros adversarios con sus voceros y achichincles tratan de confundir, desinformar, manipular, diciendo: ‘¡Qué barbaridad! ¡Nunca ha habido tanta violencia en México como ahora!’ Pues no es cierto, no dicen nada de cómo ajusticiaban a personas, cómo aplicaban el ‘mátalos en caliente’; todo eso se les olvida. Incluso hasta los religiosos, con todo respeto, que no siguen el ejemplo del Papa Francisco, porque están muy apergollados por la oligarquía mexicana”. El presidente abrió un frente más, contra la iglesia, contra la orden religiosa del Papa, los Jesuitas, contra casi 80 millones de mexicanos que son católicos.
El jueves 30 volvió el presidente a la cargada contra los sacerdotes al recriminarles por callar durante la guerra que desató el ex presidente Calderón; “¿Qué quieren entonces los sacerdotes? ¿Que resolvamos los problemas con violencia? ¿Vamos a desaparecer a todos? ¿Vamos a apostar a la guerra? ¿Por qué no actuaron cuando Calderón?
El sábado 2 de julio las aguas seguían agitadas, por lo que se llevó a cabo en las calles de Cuernavaca la Octava Caminata por la Paz, organizada por la Iglesia local. La caminata, en la que participaron religiosos y laicos, fue encabezada por el Obispo de Cuernavaca, Monseñor Ramón Castro Castro, quien aseguró que la paz “será posible cuando alcancemos juntos cuatro condiciones esenciales: la verdad, la justicia, el amor, la libertad”. Dijo que “la violencia tiene paralizada al país” y que la Iglesia, “que tiene presencia en todos los rincones de nuestro México, sabe lo que vivimos y sabe lo que dice”.
El martes 5 de julio el padre Arturo Carrasco, sacerdote Anglicano e integrante de la Iglesia por la Paz, anunció que ese martes Organizaciones religiosas como Iglesias por la Paz, el Centro de Estudios Ecuménicos, el Observatorio Eclesial y familiares de personas desaparecidas convocaron a una peregrinación en la Ciudad de México para exigir paz en el país. Además, se realizarán actividades paralelas en otras entidades del país.
El mismo martes 5 de julio el presidente volvió a agredir a los sacerdotes al mencionar que eran ‘manipulados’ por sus adversarios: “Entonces, los adversarios nuestros, como no han podido imponerse, ahora están queriendo que nosotros entremos a una polémica con las Iglesias. No, hablando de lo mismo, amor y paz. Nos identificamos muy bien con el papa Francisco y también tenemos muy buenas relaciones con pastores, con ministros de otras Iglesias, pero ya estoy viendo la mano negra, ¿no?, de los conservadores que quieren ahora echarnos encima a las Iglesias. No, que nadie se confunda” dijo en su conferencia matutina.
El presidente literalmente está jugando con fuego, las cifras de su propio gobierno acusan que México huele a sangre, y los sacerdotes solo piden ejerza la ley y otorgue el derecho legítimo de brindarnos seguridad, López sí agitó el avispero.
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